lunes, 17 de mayo de 2010
sábado, 8 de mayo de 2010
comunismo
comunismo
El Comunismo es una ideología que pretende establecer una forma de sociedad sin clases, sin Estado u organización social basada en la propiedad común de los medios de producción. En realidad el comunismo es arma política utilizada en contra de los políticos que representan a los establecimientos culturales populares y las tradiciones sociales. El padre fundador del comunismo fue, junto con Friedrich Engels, el judío Karl Marx, que desarrolló la teoría política en su obra El Capital y El Manifiesto Comunista.
El Comunismo constituye el régimen político más genocida de toda la historia de la humanidad, asesinando alrededor de 110 millones de personas en el mundo entero.[1]
El Comunismo es una ideología que pretende establecer una forma de sociedad sin clases, sin Estado u organización social basada en la propiedad común de los medios de producción. En realidad el comunismo es arma política utilizada en contra de los políticos que representan a los establecimientos culturales populares y las tradiciones sociales. El padre fundador del comunismo fue, junto con Friedrich Engels, el judío Karl Marx, que desarrolló la teoría política en su obra El Capital y El Manifiesto Comunista.
El Comunismo constituye el régimen político más genocida de toda la historia de la humanidad, asesinando alrededor de 110 millones de personas en el mundo entero.[1]
genocidios
Masacre de Katyn
La Masacre de Katyn, también conocida como la Masacre del bosque de Katyn, fue la ejecución en masa de ciudadanos polacos (muchos de ellos oficiales del ejército, hechos prisioneros de guerra) por la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.
En el curso de la masacre, aproximadamente de 15.000 a 22.000 polacos fueron ejecutados en tres lugares de ejecución masiva durante la primavera de 1940.
El descubrimiento de las tumbas masivas por el Wehrmacht (ejército Nacionalsocialista) condujo al rompimiento de las relaciones entre el gobierno polaco en exilio (con sede en Londres) y la Unión Soviética. La masacre fue manipulada luego de su descubrimiento y empleada por Stalin para culpar a Alemania de la autoría. No fue hasta 1990, bajo el régimen de Mijaíl Gorbachov, cuando se aclaró la responsabilidad de la Unión Soviética. Este hecho influencia hasta ahora las relaciones entre Polonia y Rusia.
Masacre de Nemmersdorf
La Masacre de Nemmersdorf fue uno de los crímenes de guerra perpetrados por el Ejército Rojo contra la población civil alemana en Nemmersdorf, en el este de Prusia (hoy Mayakovskoye, región de Kaliningrado) el 22 de octubre de 1944 a las 07:00 horas.
Incidente
El hecho ocurrió cuando una unidad militar Rusa, la 25ª Guardia de tanques de la 11ª brigada de la Guardia del Ejército, tratado de tomar el puente Angerapp pero pronto se encontró frente a las fuerzas alemanas fuerte, con el fuego de artillería pesada y hasta un avión strafing de la Luftwaffe. Un número de soldados soviéticos encontraron un improvisado bunker, ocupada por 14 hombres y mujeres. Cuando los civiles alemanes se negaron a abandonar el búnker, le dispararon a corta distancia (una mujer, Gerda Meczulat, sobrevivió). Mientras tanto, aunque se las arreglaron para destruir un número de los tanques alemanes, la brigada Soviética no pudo tomar el puente o aferrarse al poblado (Nemmersdorf), y después de sufrir fuertes pérdidas (cerca de 200 muertos), salieron del poblado después de algunas horas de la ocupación. Joachim Reisch, que había ido al puente en la madrugada, llegó al Nemmersdorf a las 11:00 horas y no ve allí los rusos.[1]
Sin embargo, el ejército alemán sólo reivindica el control de Nemmersdorf dos días más tarde. Autoridades alemanas por medio del Völkischer Beobachter acusó a los soviéticos del Ejército de matar a decenas de civiles en Nemmersdorf. Un informe presentado por el Volkssturm establece, en parte:
"En la granja había un carro, a la que más mujeres desnudas fueron clavadas a través de sus manos en una posición cruciforme... Cerca de un posada grande, el "Roter Krug", y era un granero en la que a cada una de sus dos puertas estaba una mujer desnuda Clavada a través de las manos, en una postura crucificada .... En las viviendas se encontró un total de 72 mujeres, incluidos los niños, y un hombre de edad, de 74, todos los muertos .... Algunos bebés tenían sus cabezas golpeadas."[1]
Masacre de Metgethen
La Masacre de Metgethen fue uno de los crímenes de guerra perpetrados por los soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial en enero de 1945.
Metgethen, en Prusia Oriental (hoy Aleksandra Kosmodemyanskogo, anteriormente Lesnoy, región de Kaliningrado, Rusia), se encuentra a unos pocos kilómetros al oeste de Königsberg, en su tiempo era un pueblo alemán.
En el curso de la prolongada batalla de Königsberg en 1945, las fuerzas soviéticas que atacaban desde el norte de la península Samland llegado a la Laguna de Vístula al oeste de Königsberg el 30 de enero, tomando Metgethen en el proceso, un pueblo con una estación de ferrocarril. Después de oscuridad, avanzaron hacia el oeste a Groß-Heydekrug.
Fuerzas alemanas reconquistaron Metgethen el 19 de febrero con pretenciones de reabrir la vital carretera y la línea ferroviaria sitiada entre Königsberg y el puerto del Mar Báltico de Pillau. Según los informes alemenes, fueron descubiertos cadáveres mutilados de civiles.
Violaciones en masa cometidas por el Ejército Rojo
Mujeres alemanas violadas y asesinadas por los rojos
Las violaciones en masa cometidas por el Ejército Rojo fueron perversos actos de cometidas por el ejército comunista de la Unión Soviética al finalizar la Segunda Guerra Mundial, que con la invasión por parte de este de los países del Eje, perpetró la violación de 2.000.000 de mujeres alemanas por soldados soviéticos en su avance por el Tercer Reich, de las que un 10% fueron posteriormente asesinadas[1][1][1] Del total, 1.400.000 víctimas eran de las provincias orientales, 500.000 de la zona de ocupación rusa en Alemania y las 100.000 restantes en la capital, Berlín[1][1][1], donde hubo más ensañamiento en los días posteriores a la conquista, llegando a violar hasta 70 veces a la misma mujer[1][1]. Fueron tales las perversiones cometidas, que muchas de ellas intentaron matar a sus hijas para librarlas, así como la mayoría intentaron cortarse las venas.[1]
En Hungría hubo agresiones similares, así en Budapest fueron violadas por los rusos unas 50.000 mujeres [1][1]. También fueron víctimas de violaciones por soldados rusos, aunque resulte paradójico, mujeres de su mismo país, puesto que había sido ocupado anteriormente por los alemanes y esperaban ansiadamente una liberación, y que al final fue en muchos casos peor que su situación previa. Las violaciones también se repitieron en países como Bulgaria, Checoslovaquia, Polonia o Yugoslavia.
Historia de las mujeres alemanas violadas por los rusos soviéticos
“¡Maten! ¡Maten!. En la raza alemana no hay más que mal, ¡ni uno entre los vivos, ni uno entre los aun no nacidos, nada más que mal! Sigan los preceptos del camarada Stalin. Aniquilen a la bestia fascista de una vez por todas en su guarida. ¡Usen la fuerza y rompan el orgullo racial de esas mujeres alemanas! ¡Tómenlas como su botín de guerra! A medida que avancen, maten, nobles soldados del ejército rojo.”
Comisario soviético judío Ilya Ehrenburg
Es uno de los dramas más trágicos y ocultos del siglo XX, pero ahora —medio siglo después— el libro de un historiador militar británico logró que muchas mujeres alemanas hablaran de él: los horrores vividos a manos de soldados soviéticos, que perpetraron violaciones en Alemania desde 1945 hasta 1949. La odisea de estas mujeres salió a la luz gracias a Anthony Beevor, cuyo libro Berlín: The Downfall, 1945 (Berlín: La caída, 1945) se publicó el mes pasado y se convirtió en suceso. En su best-séller, Beevor —un ex soldado británico— usa material inédito de los archivos rusos de Moscú y describe el terrible sufrimiento de unas dos millones de mujeres y niñas alemanas. Entre las víctimas hubo mujeres que llegaron a ser figuras destacadas. Por ejemplo, Hannelore Kohl, esposa del ex canciller Helmut Kohl. La señora Kohl (se suicidó el año pasado) fue violada a los doce años, cuando ella y su mamá no pudieron escapar en un tren que iba a Dresden. El libro de Beevor tuvo una conmovedora recepción de las víctimas, muchas de las cuales viven en Gran Bretaña.
"Me habían ordenado enterrar a unos muchachos de la Juventud Hitleriana cuando ellos me encontraron", dice Martha Dowsey. "Seis soldados del Ejército Rojo con las caras tiznadas me tiraron al suelo junto a las tumbas y me violaron, uno tras otro". La mujer tiene ahora 81 años. Durante décadas, nunca había encontrado a nadie que creyera lo que le tocó vivir. Por años, se consideró que el Ejército Rojo era un grupo de héroes que había liberado a Alemania de los nacionalsocialistas. Para Martha no fue así. "Eran agresivos, brutales. Nunca les conté esto a mis hijos; y mi esposo sólo supo que me había pasado algo horrible. Tuvo la delicadeza de no preguntar", dice en su casa de un barrio del sur de Londres. Hace muy poco que Martha se armó de valor y habló. Y fue gracias al libro de Beevor. Las víctimas —a quienes Beevor señala que los rusos consideraban "botín de guerra" con el que compensar los crímenes de la Wehrmacht en Rusia— iban de los 12 a los 80 años de edad o más. Una mujer alemana —Jutte, de Preston— le escribió a Beevor: "Muchas veces quise hablar de eso, pero sabía que nadie me creería o que interpretarían mi historia como un rapto de autocompasión. Lo que usted escribió es una forma de mostrar cómo se puede soportar el sufrimiento."
Una mujer a la que Beevor visitó en Berlín le contó que había matado a un soldado con su arma mientras él trataba de violar a su mamá. "Después —dice Beevor— me di cuenta de que el soldado la había violado a ella y que ella luego había armado la historia y trataba desesperadamente de creerla." En sus cartas, las mujeres confirmaron lo que describe Beevor en el libro en el sentido de que, para evitar correr la misma suerte que sus vecinas, muchas mataron a sus hijas y luego se suicidaron. Para fines de la década de 1940 —las violaciones se sucedieron durante tres años o más— las tropas soviéticas habían sembrado desesperación. Según algunos informes, el 90% de las mujeres berlinesas había contraído enfermedades venéreas. Beevor cita declaraciones de un médico que le dijo que, de las aproximadamente 100.000 mujeres violadas en Berlín, un 10% murió, la mayoría por suicidios. La tasa de mortalidad del casi millón y medio de mujeres violadas en el este de Prusia, Pomerania y Silesia, dice, es más elevada. En el caso de las embarazadas, se estima que el 90% abortó. Las que optaron por seguir con el embarazo, dieron al bebé en adopción porque no soportaban la vergüenza. En 1946, el 3,7% de los niños nacidos en Berlín eran hijos de rusos.
Helke Sander, militante izquierdista alemana y autora de Liberador y liberado, una extensa investigación sobre las mujeres violadas que realizó en 1992, asegura que todavía se sienten las consecuencias. "Hay mujeres que nunca pudieron hablar de esto y cuyos maridos se los prohíben. También están sus hijos, que ahora descubren que son producto de una violación. Finalmente, están los que tratan de averiguar la identidad de sus padres". Berlín: La caída, 1945, despertó indignación en Rusia. El embajador ruso en Gran Bretaña lo calificó de "acto de blasfemia". El libro se publicará en Alemania en setiembre, y ya le dijeron a Beevor que lo más probable es que desate una tormenta. El diario Die Welt dijo que es "un golpe épico" que revela "una crónica desconocida de las atrocidades cometidas cuando el Ejército Rojo avanzó hacia Berlín". Luego del revuelo que el libro provocó en Rusia, Beevor está preparado para la posibilidad de que haya un incidente diplomático entre Berlín y Moscú. "Es un tema muy delicado, y el gobierno alemán se muestra renuente a desenterrarlo por temor a perjudicar la nueva relación que estableció con Putin y el Kremlin", dice.
También llegará al mercado alemán en momentos en que ese país se encuentra inmerso en un debate sobre la "normalización", mediante el cual trata de abordar su historia de manera más amplia. Die Welt señala que después de "medio siglo de frío interior" durante el cual Alemania trató de reflexionar y expiar su pasado nazi pero prestó muy poca consideración a las penurias que vivieron sus ciudadanos, el libro de Beevor demuestra que, para seguir adelante, los alemanes tienen que evaluar no sólo su papel de verdugos, sino también el de víctimas".
Hordas de "infrahombres" asiáticos
Beevor describió a las tropas soviéticas como "hordas de infrahombres asiáticos". En su libro "Berlín 1945 - La caída" se cita lo siguiente:
"Los temas centrales de esta obra -no por el lugar que ocupan en ella, sino por su amplitud- son cabalmente las brutales atrocidades cometidas por los soldados y oficiales soviéticos contra la población alemana, la resurrección de la imagen de las "hordas asiáticas", que la propaganda alemana martilleó en las cabezas de los alemanes, así como más tarde lo hizo un pequeño grupo de historiadores neonazis, de los que Alemania se separó ya hace tiempo. La principal conclusión del libro, a partir de la cual el autor conduce la totalidad de sus discusiones sobre el tema de las brutales atrocidades cometidas por los militares soviéticos, y especialmente las violaciones de mujeres alemanas, se resume en este párrafo: "La imagen de soldados portando antorchas en llamas encima de rostros de mujeres refugiadas en un bunker, seleccionando a sus víctimas, es característica de la totalidad de los ejércitos soviéticos que participaron en la batalla de Berlín."[1]
Violadas por el ejército ruso
Esta horripilante realidad, jamás al igual que los crimenes cometidos por los nazis o los japoneses podrá ser justificado a los ojos de la historia. La violación sistemática de las mujeres alemanas es sin duda uno de los hechos más negros de la historia contemporanea a la par que menos conocido. Sirva este artículo publicado en el mundo a modo de introducción para ampliar la información e iniciar el topic.
El diario se descubrió entre las ruinas en llamas de Berlín, totalmente arrasada por el choque de dos ejércitos poderosos y desesperados. No había ningún nombre escrito en la portada, pero entre todas las historias de privaciones y luchas, una revelaba el infierno de una guerra que se acercaba a su apocalíptico final. La autora, una joven alemana, describía cómo había sido violada por los soldados del Ejército Rojo, que avanzaba ávido de tomar la ciudad y de vengarse de los alemanes.
«Cierra los ojos, aprieta los dientes, no digas nada», garabateó la mujer, recordando cómo se había inducido al silencio para soportar la agresión. «Pero cuando la ropa interior cae rasgada y los dientes rechinan involuntariamente, la última prenda... Estoy paralizada. No siento asco, sino una completa frialdad. Es como si mi espalda estuviera helada. Estoy mareada, tengo frío en la nuca. Antes de marcharse extrae algo del bolsillo y lo lanza sobre la mesa sin decir palabra; aparta la silla y sale dando un portazo. Ha dejado un paquete de tabaco arrugado. Es la propina».
Ha habido que esperar hasta ahora, 60 años después de que se produjera la violación de esta mujer anónima, para que se conozca la verdadera dimensión de la campaña de violaciones perpetrada por el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. El escritor británico Antony Beevor, ex oficial del Ejército cuya reconstrucción de la batalla de Stalingrado se convirtió en un éxito de ventas, está a punto de publicar un libro sobre la caída de Berlín. Al buscar entre archivos soviéticos, cuyo acceso había estado vedado a los historiadores hasta hace poco, Beevor descubrió una tormenta de venganzas que le dejó «totalmente consternado».
Se cree que unos dos millones de mujeres fueron violadas, agredidas o asesinadas por los soldados del Ejército Rojo en su avance sobre Alemania, pero el libro de Beevor revelará horrores aún mayores. «Cuando el Ejército Rojo llegó a Berlín, los soldados ya consideraban a las mujeres una especie de botín carnal», afirma. Y agregó: «Creían que podían hacer lo que quisieran, ya que estaban liberando Europa».
En algunos casos las mujeres de una calle entera fueron violadas: abuelas, embarazadas, incluso mujeres que se encontraban en su lecho de muerte. Según el representante del Vaticano en Berlín, en octubre de 1945, seis meses después del final de la guerra, miles de mujeres permanecieron semanas escondidas en los tejados para eludir los saqueos y registros de los escuadrones del Ejército Rojo quienes, cuando se emborrachaban, avivaban su apetito sexual.
«Han violado a mujeres de entre 10 y 70 años, e incluso a algunas de hasta 75 años», aseguraba el representante del Vaticano. Beevor ha descubierto aspectos todavía más siniestros: los rusos violaron incluso a reclusas liberadas de los campos de concentración, mujeres esqueléticas, vestidas de harapos. «Esto echa por tierra la idea de que los soldados sólo utilizaron la violación como una forma de venganza contra los alemanes», afirma. Sus comentarios ya han provocado polémica. El embajador ruso en Londres ha acusado al escritor británico de «blasfemar» contra el pueblo ruso. «Es una injuria contra el pueblo que salvó al mundo del nazismo», ha declarado indignado esta semana Grigory Karasin.
También moribundas
En la aldea de Dahlem, recuerda una mujer, «los rusos se colocaron en fila delante de un grupo de mujeres. Ni siquiera se daban cuenta de que algunas estaban agonizando, porque habían ingerido veneno o sufrían hemorragias internas. Los soldados les abrían la boca a la fuerza y las obligaban a tomar bebidas alcohólicas».
Anna Seddig, una joven de Prusia oriental que intentaba escapar de la guerra encinta y con su hijo de un año, Siegfried, fue otra víctima de los rusos. «Una noche, cuando buscábamos un lugar para refugiarnos, nos topamos con un grupo de soldados. Nos iluminaron con una linterna. Uno me dijo: "Te vamos a llevar a un lugar donde podrás pasar la noche. Era un refugio antiaéreo. Ahí me violaron, uno tras otro. Era como si estuviera muerta, tenía calambres por todo el cuerpo. Sientes repugnancia, sólo sientes repugnancia. Éramos blancos legítimos para los rusos. No sé cuántos hombres había, 10, 15...".
Muchos han intentado ocultar lo ocurrido. Cornelius Ryan, autor de The Last Battle, donde narra la caída de Berlín, descubrió que tras publicarse el libro en 1966 algunos editores lo presionaron para que eliminara pasajes como el siguiente: «Mientras continuaba la batalla, se producía otra ofensiva salvaje. Era encarnizada, personal. Las hordas rusas que llegaban tras los disciplinados veteranos del frente exigían el derecho de los conquistadores: las mujeres de los conquistados». Úrsula Roester dormía en el sótano de una casa de Zehlendorf junto con sus padres, sus hijas gemelas de seis años, y Bernard, su hijo de siete meses, cuando cuatro soldados rusos golpearon la puerta con la culata de sus fusiles». Registraron el refugio. Un soldado ruso encontró un frasco de perfume francés. Lo destapó, lo olió y lo derramó sobre su uniforme. Otro encañonó a los padres e hijos de Úrsula y los encerró en el sótano. A continuación, los cuatro se turnaron para violarla».
«Al día siguiente, a eso de las seis de la mañana, Úrsula estaba amamantando a su bebé cuando otros dos soldados rusos entraron en el sótano». Intentó escapar por la puerta con su bebé en brazos. Pero estaba muy débil. Uno de los rusos le quitó el bebé y lo colocó en su cochecito. El otro la miró y sonrió. Ambos la violaron...».
El legado de la campaña de violaciones del Ejército Rojo es imperecedero. Hanna Gerlitz, esposa de un banquero de Berlín, fue violada por seis soldados rusos delante de su marido. «Cuando terminaron», recuerda, «dispararon sus fusiles al aire. Las otras personas que estaban en casa creían que me habían asesinado, hasta que les grité: "Estoy bien. Ya todo ha acabado". Después tuve que consolar a mi esposo y ayudarlo a recobrar el valor. Lloraba como un niño».
El viaje hasta este infernal crisol de crueldad ha resultado traumático para Beevor, y le ha hecho pensar: «He llegado a la conclusión de que ante la falta de disciplina militar un hombre armado, deshumanizado tras dos o tres años de guerra, se convierte en la mayoría de los casos en un violador en potencia».
Genocidio camboyano
En Camboya se estableció la crucifixión
El genocidio camboyano fue ejecutado por el régimen de los Jemeres Rojos, el partido político que gobernó la llamada Kampuchea Democrática de ideología maoísta entre 1975 y 1979. Durante el tiempo del gobierno de los Jemeres Rojos desaparecieron alrededor de dos millones de personas,[1] por lo cual se constituyó en 2006 un Tribunal internacional para llevar a cabo el Juicio a los Jemeres Rojos en 2007
Imperio del terror
La primera acción emprendida por el nuevo gobierno de la Kampuchea Democrática fue la de evacuar todas las zonas urbanas del país hacia el campo. El hecho es más importante de lo que se piensa a simple vista por las implicaciones que tuvo en la génesis del genocidio camboyano.
Inicialmente se le informó a la población que dicho procedimiento era debido a prevenir cualquier ataque aéreo por parte de los Estados Unidos sobre las ciudades del país y dicha versión es todavía sostenida como defensa de los Jemeres Rojos. Pero los dos millones de personas que fueron forzadas a salir de sus ciudades el 17 de abril de 1975 nunca pudieron regresar a sus hogares y las maneras en las cuales fueron forzadas evidencian otra cosa que prevención. Ante todo los mismos fueron denominados “la gente del 17 de abril” para distinguirla de aquéllos que no se habían unido a las guerrillas de los Jemeres Rojos durante la guerra contra Lon Nol y contra los Estados Unidos. Ello implicaba que dicha “gente del 17 de abril” era considerada enemiga del nuevo Estado, traidores a la patria, representantes de un sistema feudal que debía desaparecer. Según los sobrevivientes, pacientes de hospital fueron obligados a caminar fuera de la ciudad, ancianos y niños abandonados o muertos en las carreteras, fusilamientos sumarios, multitud de personas obligadas a caminar centenares de kilómetros bajo el clima inclemente del trópico bajo la amenaza de los soldados Jemeres, hasta llegar a sitios lejanísimos de sus lugares natales en donde fueron obligados a trabajos forzados. Los Jemeres Rojos se cuidaron de hacer eliminar cualquier relación y vínculos de familia de la sociedad que entendían forjar: los núcleos familiares fueron desmembrados de tal manera que los matrimonios fueron disueltos, por lo cual cónyuges e hijos eran separados radicalmente y enviados cada uno a provincias opuestas de la geografía nacional. En este primer episodio las muertes fueron suficientes para entender de qué manera se pretendía crear una nueva Camboya.
Número de muertos
Se calcula que cerca de dos millones de camboyanos murieron a causa de las torturas, enfermedades, ejecuciones, trabajos forzosos y de hambre en los cuatro años que se mantuvo en el poder el Jemer Rojo, que enterró en fosas comunes a la mayoría de sus víctimas.[1]
Relato de una superviviente
Chim Math, la única superviviente femenina de Toul Sleng, el mayor centro de detención y torturas del régimen del Jemer Rojo en Camboya, ha roto su silencio y ofreció un dramático testimonio que será vital en el juicio contra sus ex líderes. Una de las atrocidades de la que fue testigo y relató fue:
"A través de agujeros en la pared de mi celda veía las torturas y cómo se deshacían de los cuerpos como si fueran basura. Jamás olvidaré el olor de los excrementos de los cerdos mezclado con la sangre humana".[1]
Genocidio tibetano
Propaganda que denuncia las desapariciones de 1000 tibetanos, probablemente forzadas por el gobierno de China.
El 7 de octubre de 1950 las tropas de Mao Zedong atacan cobardemente al pequeño ejército del Tíbet en Chamdo en el Kham (este del Tíbet). La intención era integrar al estado teocrático y feudal del Tibet a la República Popular China.
Exilio del Dalái Lama
En 1954, el Dalái Lama de solo 19 años viajó a Pekín para mantener conversaciones de paz con Mao, y en 1956 lo hizo a la India, donde pudo conocer al Primer Ministro Nehru, a quién le solicitó apoyo. Pero la crisis continuó y se provocó la primera rebelión en dos provincias fronterizas con China.
El 10 de marzo de 1959 Lhasa se sublevó heroicamente para reafirmar su independencia. Las demostraciones fueron brutalmente reprimidas por los comunistas hasta la total ocupación del país. Los tibetanos, por miedo a que le pasara algo a Su Santidad el Dalái Lama, se sentaron alrededor del Norbulingka, donde éste se encontraba. Tal fue la petición del pueblo para que el Dalái Lama se fuera, que una noche disfrazado de soldado y sin gafas huyó entre la multitud que rodeaba el palacio y caminó por los Himalayas junto a otros dirigentes hasta llegar a India, donde posteriormente fundarían la Administración Central Tibetana.
Cifras
Se calcula que desde la ocupación de 1950 hasta la actualidad murieron asesinados mas de un millón de tibetanos. Además más del 90 por ciento de las instituciones religiosas y culturales fueron destruidas.
Actualmente hay unos 150.000 refugiados tibetanos que escapan de la persecución étnica, religiosa y política en el Tíbet bajo administración china, se calcula que unos 3000 escapan anualmente principalmente en India, Nepal y Bután.
Diferentes figuras han apoyado tradicionalmente la causa tibetana, incluyendo famosas bandas musicales que participaron en el álbum Free Tibet, actores como Richard Gere, Oliver Stone, Sharon Stone, Steven Seagal, y otros.
Genocidio de Zimbabue
Como tantos otros genocidios comunistas, el genocidio de Zimbabue es callado por las "democracias occidentales". El principal responsable de este genocidio es Robert Mugabe, sin duda alguna el Stalin de nuestros días.
Contenido
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* 1 Zimbabwe esta muriendo
* 2 Racismo al extremo
o 2.1 Contra blancos
o 2.2 Gukurahundi
* 3 SIDA y hambre
* 4 ¿Quienes apoyan el genocidio?
* 5 Artículos relacionados
* 6 Enlaces externos
Zimbabwe esta muriendo
Mugabe llega al poder en 1980 como un héroe de la lucha “anticolonialista”, por la liberación africana. En su caso, contra la mayoría blanca de Rodesia del Sur, que así se llamaba el país en ese entonces. El acto de toma de posesión tuvo repercusión internacional, con la participación de estrellas de entonces, como Bob Marley. Pero ya en su valija curricular había abundantes señales de alarma. Desde joven militó en un partido opositor maoísta, con apoyo y entrenamiento chinos. De esos tiempos viene la cercana amistad con los comunistas de ese país.
Terrorismo en los años 70 contra los de su propia raza
Zimbabue no es un país con carencias en recursos naturales. Posee la segunda reserva mundial en platino, y es rica en otros minerales. Hasta hace una década, era uno de los grandes productores agrícolas de África, con gran capacidad exportadora. Las cataratas Victoria estaban entre los destinos turísticos más importantes de la región. Hoy, nadie se atreve a intentar llegar allí.
El presidente-libertador y su círculo han creado su propia versión de vida burguesa como la que acostumbraban tener sus antecesores blancos en el poder. En el 2005, él y su esposa se mudaron a una lujosa mansión, con 25 habitaciones, en un suburbio de la capital, cuyo costo se estima en 10 millones de dólares USA; se dice que fue un regalo del gobierno chino, omnipresente en el país, recipiente de contratos mineros muy lucrativos.
A fines de los noventa Mugabe promovió la invasión de fincas privadas, en manos de colonos blancos. De las 4500 fincas comerciales que existían hace 8 años, y que constituían más de la mitad de la tierra arable en el país, sólo sobreviven, sin haber sido invadidas o expropiadas, 400. La culpa de la inflación es, por supuesto, de la oposición, de los comerciantes que elevan los precios, de una conspiración capitalista e imperialista internacional.
Ya que mencionamos arriba la inflación, entremos en detalles: para fines del año 2008, la inflación había llegado a los doscientos treinta millones por ciento. El periodista Jon Lee Anderson, que visitara el país el año pasado, pagó en un supermercado, por una botella de agua mineral, el equivalente a 19 dólares USA: 1.900.000.000.000,00 dólares de Zimbabue.
Racismo al extremo
Duncan Cook, de 25 años, asesinado por partidarios de Mugabe.
Contra blancos
"Nuestro partido debe seguir sembrando el miedo en el corazón del hombre blanco, nuestro peor enemigo!"
Robert Mugabe
Las purgas contra la población blanca es el pan de cada día en Zimbabue: En 1980, cuando Mugabe llegó al poder había 200.000 blancos...hoy la población desciende a 20.000.
Gukurahundi
El racismo no solo fue para la población blanca, sino para otras etnias de color: desde 1982 hasta el finales de los años 80 tuvo lugar el Gukurahundi ( "la lluvia temprana que limpia por dentro la paja antes las lluvias de la primavera"), una campaña de terror estatal contra las etnias ndebele y matable. La excusa para este genocidio (murieron 30.000 personas) fue que había miembros de esas comunidades que apoyaban al ZAPU (Unión Popular Africano de Zimbabwe), partido opositor a Mugabe.
SIDA y hambre
La esperanza de vida en Zimbabue era de 52 años en 1990. Ahora ha caído a 34 años. Zimbabue es uno de los nueve países africanos en que el Timo-Sida ha situado ya la esperanza media de vida por debajo de los 40 años. Los otros son Botsuana, Lesoto, Malaui, Mozambique, la República Centroafricana, Ruanda, Suazilandia y Zambia.
Todo el centro y sur de África es el continente más castigado por el SIDA, y agrupa a dos tercios de los hombres infectados del planeta, y a tres cuartos de las mujeres. El último año han muerto de esta enfermedad 2,3 millones de africanos y -un dato aún peor para el futuro- 3,1 millones han contraído la infección. Así mismo y según datos de Naciones Unidas, en el mundo hay más de 600 millones de personas con discapacidad (el 10% de la población mundial), de las que 80 millones malviven en África.
Si dividimos el mundo en cinco partes, de más libres a más reprimidos, los países del último quintil son en su mayoría africanos. Los países más reprimidos económicamente son Zimbabue, Myanmar, la República Democrática del Congo, Venezuela, Guinea-Bissau, Argelia, Burundi y Ruanda.
¿Quienes apoyan el genocidio?
Actualmente, el genocida maoísta de Mugabe cuenta oficialmente con el apoyo de los gobiernos de China, Venezuela (con el igualmente comunista Hugo Chávez), Rusia y Gabón. China ha intentado recientemente vender armas al gobierno de Mugabe, pero ningún país abrió sus costas al barco que las traía. Rusia es partidaria de la no intervención.
Obviamente, aunque los anteriores son los países que lo apoyan oficialmente, todo el mundo capitalista lo apoya, han silenciado este genocidio como todos los genocidios comunistas. Ahora, habría que pedirle a Steven Spielberg (amigo íntimo de Fidel Castro) o algún otro productor multimillonario de Hollywood que haga alguna película sobre estos genocidios actuales en lugar de seguir enriqueciéndose exagerando el holocausto
Comunismo de guerra
Comunismo de guerra (1917-1921) fue el nombre dado a la salvaje política económica adoptada por los bolcheviques durante la Guerra Civil Rusa con el objetivo de mantener las ciudades y el ejército Rojo abastecidos de armas y alimentos. Fue ideado por el Consejo Económico Supremo (Vesenja), que fue visto como el primer paso hacia el Decreto de Comunismo de Guerra.
Duras condiciones de vida
El sometimiento de casi cualquier cosa de relevancia bajo el control del gobierno y la ley marcial tenía mucho que ver con el comunismo, y el nombre fue elegido por razones políticas.
Los campesinos rechazaron cooperar en la producción de alimentos, ya que el gobierno les arrebataba gran parte de ella. Los obreros migraban al campo desde las ciudades, pues allí las oportunidades de alimentarse por medios propios eran mayores; esto provocó un debilitamiento de las posibilidades de comerciar bienes industriales a cambio de comida y empeorando las duras condiciones de la población urbana restante. También emergió un mercado negro.
Rebeliones
Como resultado, una serie de huelgas obreras y rebeliones campesinas (como la Rebelión de Tambov) se desencadenó por todo el país. El punto de inflexión fue la Rebelión de Kronstadt de 1921, en la base naval.
La rebelión tuvo un efecto alarmista en Lenin, aun siendo finalmente aplastada en forma salvaje por el genocida ejército Rojo. Tras la rebelión, Lenin finalizó la política de comunismo de guerra y la sustituyó por la Nueva Política Económica (NEP).
Se sabe que el término comunismo de guerra también se usó en Serbia durante las guerras yugoslavas de los años 90.
La Masacre de Katyn, también conocida como la Masacre del bosque de Katyn, fue la ejecución en masa de ciudadanos polacos (muchos de ellos oficiales del ejército, hechos prisioneros de guerra) por la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial.
En el curso de la masacre, aproximadamente de 15.000 a 22.000 polacos fueron ejecutados en tres lugares de ejecución masiva durante la primavera de 1940.
El descubrimiento de las tumbas masivas por el Wehrmacht (ejército Nacionalsocialista) condujo al rompimiento de las relaciones entre el gobierno polaco en exilio (con sede en Londres) y la Unión Soviética. La masacre fue manipulada luego de su descubrimiento y empleada por Stalin para culpar a Alemania de la autoría. No fue hasta 1990, bajo el régimen de Mijaíl Gorbachov, cuando se aclaró la responsabilidad de la Unión Soviética. Este hecho influencia hasta ahora las relaciones entre Polonia y Rusia.
Masacre de Nemmersdorf
La Masacre de Nemmersdorf fue uno de los crímenes de guerra perpetrados por el Ejército Rojo contra la población civil alemana en Nemmersdorf, en el este de Prusia (hoy Mayakovskoye, región de Kaliningrado) el 22 de octubre de 1944 a las 07:00 horas.
Incidente
El hecho ocurrió cuando una unidad militar Rusa, la 25ª Guardia de tanques de la 11ª brigada de la Guardia del Ejército, tratado de tomar el puente Angerapp pero pronto se encontró frente a las fuerzas alemanas fuerte, con el fuego de artillería pesada y hasta un avión strafing de la Luftwaffe. Un número de soldados soviéticos encontraron un improvisado bunker, ocupada por 14 hombres y mujeres. Cuando los civiles alemanes se negaron a abandonar el búnker, le dispararon a corta distancia (una mujer, Gerda Meczulat, sobrevivió). Mientras tanto, aunque se las arreglaron para destruir un número de los tanques alemanes, la brigada Soviética no pudo tomar el puente o aferrarse al poblado (Nemmersdorf), y después de sufrir fuertes pérdidas (cerca de 200 muertos), salieron del poblado después de algunas horas de la ocupación. Joachim Reisch, que había ido al puente en la madrugada, llegó al Nemmersdorf a las 11:00 horas y no ve allí los rusos.[1]
Sin embargo, el ejército alemán sólo reivindica el control de Nemmersdorf dos días más tarde. Autoridades alemanas por medio del Völkischer Beobachter acusó a los soviéticos del Ejército de matar a decenas de civiles en Nemmersdorf. Un informe presentado por el Volkssturm establece, en parte:
"En la granja había un carro, a la que más mujeres desnudas fueron clavadas a través de sus manos en una posición cruciforme... Cerca de un posada grande, el "Roter Krug", y era un granero en la que a cada una de sus dos puertas estaba una mujer desnuda Clavada a través de las manos, en una postura crucificada .... En las viviendas se encontró un total de 72 mujeres, incluidos los niños, y un hombre de edad, de 74, todos los muertos .... Algunos bebés tenían sus cabezas golpeadas."[1]
Masacre de Metgethen
La Masacre de Metgethen fue uno de los crímenes de guerra perpetrados por los soviéticos durante la Segunda Guerra Mundial en enero de 1945.
Metgethen, en Prusia Oriental (hoy Aleksandra Kosmodemyanskogo, anteriormente Lesnoy, región de Kaliningrado, Rusia), se encuentra a unos pocos kilómetros al oeste de Königsberg, en su tiempo era un pueblo alemán.
En el curso de la prolongada batalla de Königsberg en 1945, las fuerzas soviéticas que atacaban desde el norte de la península Samland llegado a la Laguna de Vístula al oeste de Königsberg el 30 de enero, tomando Metgethen en el proceso, un pueblo con una estación de ferrocarril. Después de oscuridad, avanzaron hacia el oeste a Groß-Heydekrug.
Fuerzas alemanas reconquistaron Metgethen el 19 de febrero con pretenciones de reabrir la vital carretera y la línea ferroviaria sitiada entre Königsberg y el puerto del Mar Báltico de Pillau. Según los informes alemenes, fueron descubiertos cadáveres mutilados de civiles.
Violaciones en masa cometidas por el Ejército Rojo
Mujeres alemanas violadas y asesinadas por los rojos
Las violaciones en masa cometidas por el Ejército Rojo fueron perversos actos de cometidas por el ejército comunista de la Unión Soviética al finalizar la Segunda Guerra Mundial, que con la invasión por parte de este de los países del Eje, perpetró la violación de 2.000.000 de mujeres alemanas por soldados soviéticos en su avance por el Tercer Reich, de las que un 10% fueron posteriormente asesinadas[1][1][1] Del total, 1.400.000 víctimas eran de las provincias orientales, 500.000 de la zona de ocupación rusa en Alemania y las 100.000 restantes en la capital, Berlín[1][1][1], donde hubo más ensañamiento en los días posteriores a la conquista, llegando a violar hasta 70 veces a la misma mujer[1][1]. Fueron tales las perversiones cometidas, que muchas de ellas intentaron matar a sus hijas para librarlas, así como la mayoría intentaron cortarse las venas.[1]
En Hungría hubo agresiones similares, así en Budapest fueron violadas por los rusos unas 50.000 mujeres [1][1]. También fueron víctimas de violaciones por soldados rusos, aunque resulte paradójico, mujeres de su mismo país, puesto que había sido ocupado anteriormente por los alemanes y esperaban ansiadamente una liberación, y que al final fue en muchos casos peor que su situación previa. Las violaciones también se repitieron en países como Bulgaria, Checoslovaquia, Polonia o Yugoslavia.
Historia de las mujeres alemanas violadas por los rusos soviéticos
“¡Maten! ¡Maten!. En la raza alemana no hay más que mal, ¡ni uno entre los vivos, ni uno entre los aun no nacidos, nada más que mal! Sigan los preceptos del camarada Stalin. Aniquilen a la bestia fascista de una vez por todas en su guarida. ¡Usen la fuerza y rompan el orgullo racial de esas mujeres alemanas! ¡Tómenlas como su botín de guerra! A medida que avancen, maten, nobles soldados del ejército rojo.”
Comisario soviético judío Ilya Ehrenburg
Es uno de los dramas más trágicos y ocultos del siglo XX, pero ahora —medio siglo después— el libro de un historiador militar británico logró que muchas mujeres alemanas hablaran de él: los horrores vividos a manos de soldados soviéticos, que perpetraron violaciones en Alemania desde 1945 hasta 1949. La odisea de estas mujeres salió a la luz gracias a Anthony Beevor, cuyo libro Berlín: The Downfall, 1945 (Berlín: La caída, 1945) se publicó el mes pasado y se convirtió en suceso. En su best-séller, Beevor —un ex soldado británico— usa material inédito de los archivos rusos de Moscú y describe el terrible sufrimiento de unas dos millones de mujeres y niñas alemanas. Entre las víctimas hubo mujeres que llegaron a ser figuras destacadas. Por ejemplo, Hannelore Kohl, esposa del ex canciller Helmut Kohl. La señora Kohl (se suicidó el año pasado) fue violada a los doce años, cuando ella y su mamá no pudieron escapar en un tren que iba a Dresden. El libro de Beevor tuvo una conmovedora recepción de las víctimas, muchas de las cuales viven en Gran Bretaña.
"Me habían ordenado enterrar a unos muchachos de la Juventud Hitleriana cuando ellos me encontraron", dice Martha Dowsey. "Seis soldados del Ejército Rojo con las caras tiznadas me tiraron al suelo junto a las tumbas y me violaron, uno tras otro". La mujer tiene ahora 81 años. Durante décadas, nunca había encontrado a nadie que creyera lo que le tocó vivir. Por años, se consideró que el Ejército Rojo era un grupo de héroes que había liberado a Alemania de los nacionalsocialistas. Para Martha no fue así. "Eran agresivos, brutales. Nunca les conté esto a mis hijos; y mi esposo sólo supo que me había pasado algo horrible. Tuvo la delicadeza de no preguntar", dice en su casa de un barrio del sur de Londres. Hace muy poco que Martha se armó de valor y habló. Y fue gracias al libro de Beevor. Las víctimas —a quienes Beevor señala que los rusos consideraban "botín de guerra" con el que compensar los crímenes de la Wehrmacht en Rusia— iban de los 12 a los 80 años de edad o más. Una mujer alemana —Jutte, de Preston— le escribió a Beevor: "Muchas veces quise hablar de eso, pero sabía que nadie me creería o que interpretarían mi historia como un rapto de autocompasión. Lo que usted escribió es una forma de mostrar cómo se puede soportar el sufrimiento."
Una mujer a la que Beevor visitó en Berlín le contó que había matado a un soldado con su arma mientras él trataba de violar a su mamá. "Después —dice Beevor— me di cuenta de que el soldado la había violado a ella y que ella luego había armado la historia y trataba desesperadamente de creerla." En sus cartas, las mujeres confirmaron lo que describe Beevor en el libro en el sentido de que, para evitar correr la misma suerte que sus vecinas, muchas mataron a sus hijas y luego se suicidaron. Para fines de la década de 1940 —las violaciones se sucedieron durante tres años o más— las tropas soviéticas habían sembrado desesperación. Según algunos informes, el 90% de las mujeres berlinesas había contraído enfermedades venéreas. Beevor cita declaraciones de un médico que le dijo que, de las aproximadamente 100.000 mujeres violadas en Berlín, un 10% murió, la mayoría por suicidios. La tasa de mortalidad del casi millón y medio de mujeres violadas en el este de Prusia, Pomerania y Silesia, dice, es más elevada. En el caso de las embarazadas, se estima que el 90% abortó. Las que optaron por seguir con el embarazo, dieron al bebé en adopción porque no soportaban la vergüenza. En 1946, el 3,7% de los niños nacidos en Berlín eran hijos de rusos.
Helke Sander, militante izquierdista alemana y autora de Liberador y liberado, una extensa investigación sobre las mujeres violadas que realizó en 1992, asegura que todavía se sienten las consecuencias. "Hay mujeres que nunca pudieron hablar de esto y cuyos maridos se los prohíben. También están sus hijos, que ahora descubren que son producto de una violación. Finalmente, están los que tratan de averiguar la identidad de sus padres". Berlín: La caída, 1945, despertó indignación en Rusia. El embajador ruso en Gran Bretaña lo calificó de "acto de blasfemia". El libro se publicará en Alemania en setiembre, y ya le dijeron a Beevor que lo más probable es que desate una tormenta. El diario Die Welt dijo que es "un golpe épico" que revela "una crónica desconocida de las atrocidades cometidas cuando el Ejército Rojo avanzó hacia Berlín". Luego del revuelo que el libro provocó en Rusia, Beevor está preparado para la posibilidad de que haya un incidente diplomático entre Berlín y Moscú. "Es un tema muy delicado, y el gobierno alemán se muestra renuente a desenterrarlo por temor a perjudicar la nueva relación que estableció con Putin y el Kremlin", dice.
También llegará al mercado alemán en momentos en que ese país se encuentra inmerso en un debate sobre la "normalización", mediante el cual trata de abordar su historia de manera más amplia. Die Welt señala que después de "medio siglo de frío interior" durante el cual Alemania trató de reflexionar y expiar su pasado nazi pero prestó muy poca consideración a las penurias que vivieron sus ciudadanos, el libro de Beevor demuestra que, para seguir adelante, los alemanes tienen que evaluar no sólo su papel de verdugos, sino también el de víctimas".
Hordas de "infrahombres" asiáticos
Beevor describió a las tropas soviéticas como "hordas de infrahombres asiáticos". En su libro "Berlín 1945 - La caída" se cita lo siguiente:
"Los temas centrales de esta obra -no por el lugar que ocupan en ella, sino por su amplitud- son cabalmente las brutales atrocidades cometidas por los soldados y oficiales soviéticos contra la población alemana, la resurrección de la imagen de las "hordas asiáticas", que la propaganda alemana martilleó en las cabezas de los alemanes, así como más tarde lo hizo un pequeño grupo de historiadores neonazis, de los que Alemania se separó ya hace tiempo. La principal conclusión del libro, a partir de la cual el autor conduce la totalidad de sus discusiones sobre el tema de las brutales atrocidades cometidas por los militares soviéticos, y especialmente las violaciones de mujeres alemanas, se resume en este párrafo: "La imagen de soldados portando antorchas en llamas encima de rostros de mujeres refugiadas en un bunker, seleccionando a sus víctimas, es característica de la totalidad de los ejércitos soviéticos que participaron en la batalla de Berlín."[1]
Violadas por el ejército ruso
Esta horripilante realidad, jamás al igual que los crimenes cometidos por los nazis o los japoneses podrá ser justificado a los ojos de la historia. La violación sistemática de las mujeres alemanas es sin duda uno de los hechos más negros de la historia contemporanea a la par que menos conocido. Sirva este artículo publicado en el mundo a modo de introducción para ampliar la información e iniciar el topic.
El diario se descubrió entre las ruinas en llamas de Berlín, totalmente arrasada por el choque de dos ejércitos poderosos y desesperados. No había ningún nombre escrito en la portada, pero entre todas las historias de privaciones y luchas, una revelaba el infierno de una guerra que se acercaba a su apocalíptico final. La autora, una joven alemana, describía cómo había sido violada por los soldados del Ejército Rojo, que avanzaba ávido de tomar la ciudad y de vengarse de los alemanes.
«Cierra los ojos, aprieta los dientes, no digas nada», garabateó la mujer, recordando cómo se había inducido al silencio para soportar la agresión. «Pero cuando la ropa interior cae rasgada y los dientes rechinan involuntariamente, la última prenda... Estoy paralizada. No siento asco, sino una completa frialdad. Es como si mi espalda estuviera helada. Estoy mareada, tengo frío en la nuca. Antes de marcharse extrae algo del bolsillo y lo lanza sobre la mesa sin decir palabra; aparta la silla y sale dando un portazo. Ha dejado un paquete de tabaco arrugado. Es la propina».
Ha habido que esperar hasta ahora, 60 años después de que se produjera la violación de esta mujer anónima, para que se conozca la verdadera dimensión de la campaña de violaciones perpetrada por el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial. El escritor británico Antony Beevor, ex oficial del Ejército cuya reconstrucción de la batalla de Stalingrado se convirtió en un éxito de ventas, está a punto de publicar un libro sobre la caída de Berlín. Al buscar entre archivos soviéticos, cuyo acceso había estado vedado a los historiadores hasta hace poco, Beevor descubrió una tormenta de venganzas que le dejó «totalmente consternado».
Se cree que unos dos millones de mujeres fueron violadas, agredidas o asesinadas por los soldados del Ejército Rojo en su avance sobre Alemania, pero el libro de Beevor revelará horrores aún mayores. «Cuando el Ejército Rojo llegó a Berlín, los soldados ya consideraban a las mujeres una especie de botín carnal», afirma. Y agregó: «Creían que podían hacer lo que quisieran, ya que estaban liberando Europa».
En algunos casos las mujeres de una calle entera fueron violadas: abuelas, embarazadas, incluso mujeres que se encontraban en su lecho de muerte. Según el representante del Vaticano en Berlín, en octubre de 1945, seis meses después del final de la guerra, miles de mujeres permanecieron semanas escondidas en los tejados para eludir los saqueos y registros de los escuadrones del Ejército Rojo quienes, cuando se emborrachaban, avivaban su apetito sexual.
«Han violado a mujeres de entre 10 y 70 años, e incluso a algunas de hasta 75 años», aseguraba el representante del Vaticano. Beevor ha descubierto aspectos todavía más siniestros: los rusos violaron incluso a reclusas liberadas de los campos de concentración, mujeres esqueléticas, vestidas de harapos. «Esto echa por tierra la idea de que los soldados sólo utilizaron la violación como una forma de venganza contra los alemanes», afirma. Sus comentarios ya han provocado polémica. El embajador ruso en Londres ha acusado al escritor británico de «blasfemar» contra el pueblo ruso. «Es una injuria contra el pueblo que salvó al mundo del nazismo», ha declarado indignado esta semana Grigory Karasin.
También moribundas
En la aldea de Dahlem, recuerda una mujer, «los rusos se colocaron en fila delante de un grupo de mujeres. Ni siquiera se daban cuenta de que algunas estaban agonizando, porque habían ingerido veneno o sufrían hemorragias internas. Los soldados les abrían la boca a la fuerza y las obligaban a tomar bebidas alcohólicas».
Anna Seddig, una joven de Prusia oriental que intentaba escapar de la guerra encinta y con su hijo de un año, Siegfried, fue otra víctima de los rusos. «Una noche, cuando buscábamos un lugar para refugiarnos, nos topamos con un grupo de soldados. Nos iluminaron con una linterna. Uno me dijo: "Te vamos a llevar a un lugar donde podrás pasar la noche. Era un refugio antiaéreo. Ahí me violaron, uno tras otro. Era como si estuviera muerta, tenía calambres por todo el cuerpo. Sientes repugnancia, sólo sientes repugnancia. Éramos blancos legítimos para los rusos. No sé cuántos hombres había, 10, 15...".
Muchos han intentado ocultar lo ocurrido. Cornelius Ryan, autor de The Last Battle, donde narra la caída de Berlín, descubrió que tras publicarse el libro en 1966 algunos editores lo presionaron para que eliminara pasajes como el siguiente: «Mientras continuaba la batalla, se producía otra ofensiva salvaje. Era encarnizada, personal. Las hordas rusas que llegaban tras los disciplinados veteranos del frente exigían el derecho de los conquistadores: las mujeres de los conquistados». Úrsula Roester dormía en el sótano de una casa de Zehlendorf junto con sus padres, sus hijas gemelas de seis años, y Bernard, su hijo de siete meses, cuando cuatro soldados rusos golpearon la puerta con la culata de sus fusiles». Registraron el refugio. Un soldado ruso encontró un frasco de perfume francés. Lo destapó, lo olió y lo derramó sobre su uniforme. Otro encañonó a los padres e hijos de Úrsula y los encerró en el sótano. A continuación, los cuatro se turnaron para violarla».
«Al día siguiente, a eso de las seis de la mañana, Úrsula estaba amamantando a su bebé cuando otros dos soldados rusos entraron en el sótano». Intentó escapar por la puerta con su bebé en brazos. Pero estaba muy débil. Uno de los rusos le quitó el bebé y lo colocó en su cochecito. El otro la miró y sonrió. Ambos la violaron...».
El legado de la campaña de violaciones del Ejército Rojo es imperecedero. Hanna Gerlitz, esposa de un banquero de Berlín, fue violada por seis soldados rusos delante de su marido. «Cuando terminaron», recuerda, «dispararon sus fusiles al aire. Las otras personas que estaban en casa creían que me habían asesinado, hasta que les grité: "Estoy bien. Ya todo ha acabado". Después tuve que consolar a mi esposo y ayudarlo a recobrar el valor. Lloraba como un niño».
El viaje hasta este infernal crisol de crueldad ha resultado traumático para Beevor, y le ha hecho pensar: «He llegado a la conclusión de que ante la falta de disciplina militar un hombre armado, deshumanizado tras dos o tres años de guerra, se convierte en la mayoría de los casos en un violador en potencia».
Genocidio camboyano
En Camboya se estableció la crucifixión
El genocidio camboyano fue ejecutado por el régimen de los Jemeres Rojos, el partido político que gobernó la llamada Kampuchea Democrática de ideología maoísta entre 1975 y 1979. Durante el tiempo del gobierno de los Jemeres Rojos desaparecieron alrededor de dos millones de personas,[1] por lo cual se constituyó en 2006 un Tribunal internacional para llevar a cabo el Juicio a los Jemeres Rojos en 2007
Imperio del terror
La primera acción emprendida por el nuevo gobierno de la Kampuchea Democrática fue la de evacuar todas las zonas urbanas del país hacia el campo. El hecho es más importante de lo que se piensa a simple vista por las implicaciones que tuvo en la génesis del genocidio camboyano.
Inicialmente se le informó a la población que dicho procedimiento era debido a prevenir cualquier ataque aéreo por parte de los Estados Unidos sobre las ciudades del país y dicha versión es todavía sostenida como defensa de los Jemeres Rojos. Pero los dos millones de personas que fueron forzadas a salir de sus ciudades el 17 de abril de 1975 nunca pudieron regresar a sus hogares y las maneras en las cuales fueron forzadas evidencian otra cosa que prevención. Ante todo los mismos fueron denominados “la gente del 17 de abril” para distinguirla de aquéllos que no se habían unido a las guerrillas de los Jemeres Rojos durante la guerra contra Lon Nol y contra los Estados Unidos. Ello implicaba que dicha “gente del 17 de abril” era considerada enemiga del nuevo Estado, traidores a la patria, representantes de un sistema feudal que debía desaparecer. Según los sobrevivientes, pacientes de hospital fueron obligados a caminar fuera de la ciudad, ancianos y niños abandonados o muertos en las carreteras, fusilamientos sumarios, multitud de personas obligadas a caminar centenares de kilómetros bajo el clima inclemente del trópico bajo la amenaza de los soldados Jemeres, hasta llegar a sitios lejanísimos de sus lugares natales en donde fueron obligados a trabajos forzados. Los Jemeres Rojos se cuidaron de hacer eliminar cualquier relación y vínculos de familia de la sociedad que entendían forjar: los núcleos familiares fueron desmembrados de tal manera que los matrimonios fueron disueltos, por lo cual cónyuges e hijos eran separados radicalmente y enviados cada uno a provincias opuestas de la geografía nacional. En este primer episodio las muertes fueron suficientes para entender de qué manera se pretendía crear una nueva Camboya.
Número de muertos
Se calcula que cerca de dos millones de camboyanos murieron a causa de las torturas, enfermedades, ejecuciones, trabajos forzosos y de hambre en los cuatro años que se mantuvo en el poder el Jemer Rojo, que enterró en fosas comunes a la mayoría de sus víctimas.[1]
Relato de una superviviente
Chim Math, la única superviviente femenina de Toul Sleng, el mayor centro de detención y torturas del régimen del Jemer Rojo en Camboya, ha roto su silencio y ofreció un dramático testimonio que será vital en el juicio contra sus ex líderes. Una de las atrocidades de la que fue testigo y relató fue:
"A través de agujeros en la pared de mi celda veía las torturas y cómo se deshacían de los cuerpos como si fueran basura. Jamás olvidaré el olor de los excrementos de los cerdos mezclado con la sangre humana".[1]
Genocidio tibetano
Propaganda que denuncia las desapariciones de 1000 tibetanos, probablemente forzadas por el gobierno de China.
El 7 de octubre de 1950 las tropas de Mao Zedong atacan cobardemente al pequeño ejército del Tíbet en Chamdo en el Kham (este del Tíbet). La intención era integrar al estado teocrático y feudal del Tibet a la República Popular China.
Exilio del Dalái Lama
En 1954, el Dalái Lama de solo 19 años viajó a Pekín para mantener conversaciones de paz con Mao, y en 1956 lo hizo a la India, donde pudo conocer al Primer Ministro Nehru, a quién le solicitó apoyo. Pero la crisis continuó y se provocó la primera rebelión en dos provincias fronterizas con China.
El 10 de marzo de 1959 Lhasa se sublevó heroicamente para reafirmar su independencia. Las demostraciones fueron brutalmente reprimidas por los comunistas hasta la total ocupación del país. Los tibetanos, por miedo a que le pasara algo a Su Santidad el Dalái Lama, se sentaron alrededor del Norbulingka, donde éste se encontraba. Tal fue la petición del pueblo para que el Dalái Lama se fuera, que una noche disfrazado de soldado y sin gafas huyó entre la multitud que rodeaba el palacio y caminó por los Himalayas junto a otros dirigentes hasta llegar a India, donde posteriormente fundarían la Administración Central Tibetana.
Cifras
Se calcula que desde la ocupación de 1950 hasta la actualidad murieron asesinados mas de un millón de tibetanos. Además más del 90 por ciento de las instituciones religiosas y culturales fueron destruidas.
Actualmente hay unos 150.000 refugiados tibetanos que escapan de la persecución étnica, religiosa y política en el Tíbet bajo administración china, se calcula que unos 3000 escapan anualmente principalmente en India, Nepal y Bután.
Diferentes figuras han apoyado tradicionalmente la causa tibetana, incluyendo famosas bandas musicales que participaron en el álbum Free Tibet, actores como Richard Gere, Oliver Stone, Sharon Stone, Steven Seagal, y otros.
Genocidio de Zimbabue
Como tantos otros genocidios comunistas, el genocidio de Zimbabue es callado por las "democracias occidentales". El principal responsable de este genocidio es Robert Mugabe, sin duda alguna el Stalin de nuestros días.
Contenido
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* 1 Zimbabwe esta muriendo
* 2 Racismo al extremo
o 2.1 Contra blancos
o 2.2 Gukurahundi
* 3 SIDA y hambre
* 4 ¿Quienes apoyan el genocidio?
* 5 Artículos relacionados
* 6 Enlaces externos
Zimbabwe esta muriendo
Mugabe llega al poder en 1980 como un héroe de la lucha “anticolonialista”, por la liberación africana. En su caso, contra la mayoría blanca de Rodesia del Sur, que así se llamaba el país en ese entonces. El acto de toma de posesión tuvo repercusión internacional, con la participación de estrellas de entonces, como Bob Marley. Pero ya en su valija curricular había abundantes señales de alarma. Desde joven militó en un partido opositor maoísta, con apoyo y entrenamiento chinos. De esos tiempos viene la cercana amistad con los comunistas de ese país.
Terrorismo en los años 70 contra los de su propia raza
Zimbabue no es un país con carencias en recursos naturales. Posee la segunda reserva mundial en platino, y es rica en otros minerales. Hasta hace una década, era uno de los grandes productores agrícolas de África, con gran capacidad exportadora. Las cataratas Victoria estaban entre los destinos turísticos más importantes de la región. Hoy, nadie se atreve a intentar llegar allí.
El presidente-libertador y su círculo han creado su propia versión de vida burguesa como la que acostumbraban tener sus antecesores blancos en el poder. En el 2005, él y su esposa se mudaron a una lujosa mansión, con 25 habitaciones, en un suburbio de la capital, cuyo costo se estima en 10 millones de dólares USA; se dice que fue un regalo del gobierno chino, omnipresente en el país, recipiente de contratos mineros muy lucrativos.
A fines de los noventa Mugabe promovió la invasión de fincas privadas, en manos de colonos blancos. De las 4500 fincas comerciales que existían hace 8 años, y que constituían más de la mitad de la tierra arable en el país, sólo sobreviven, sin haber sido invadidas o expropiadas, 400. La culpa de la inflación es, por supuesto, de la oposición, de los comerciantes que elevan los precios, de una conspiración capitalista e imperialista internacional.
Ya que mencionamos arriba la inflación, entremos en detalles: para fines del año 2008, la inflación había llegado a los doscientos treinta millones por ciento. El periodista Jon Lee Anderson, que visitara el país el año pasado, pagó en un supermercado, por una botella de agua mineral, el equivalente a 19 dólares USA: 1.900.000.000.000,00 dólares de Zimbabue.
Racismo al extremo
Duncan Cook, de 25 años, asesinado por partidarios de Mugabe.
Contra blancos
"Nuestro partido debe seguir sembrando el miedo en el corazón del hombre blanco, nuestro peor enemigo!"
Robert Mugabe
Las purgas contra la población blanca es el pan de cada día en Zimbabue: En 1980, cuando Mugabe llegó al poder había 200.000 blancos...hoy la población desciende a 20.000.
Gukurahundi
El racismo no solo fue para la población blanca, sino para otras etnias de color: desde 1982 hasta el finales de los años 80 tuvo lugar el Gukurahundi ( "la lluvia temprana que limpia por dentro la paja antes las lluvias de la primavera"), una campaña de terror estatal contra las etnias ndebele y matable. La excusa para este genocidio (murieron 30.000 personas) fue que había miembros de esas comunidades que apoyaban al ZAPU (Unión Popular Africano de Zimbabwe), partido opositor a Mugabe.
SIDA y hambre
La esperanza de vida en Zimbabue era de 52 años en 1990. Ahora ha caído a 34 años. Zimbabue es uno de los nueve países africanos en que el Timo-Sida ha situado ya la esperanza media de vida por debajo de los 40 años. Los otros son Botsuana, Lesoto, Malaui, Mozambique, la República Centroafricana, Ruanda, Suazilandia y Zambia.
Todo el centro y sur de África es el continente más castigado por el SIDA, y agrupa a dos tercios de los hombres infectados del planeta, y a tres cuartos de las mujeres. El último año han muerto de esta enfermedad 2,3 millones de africanos y -un dato aún peor para el futuro- 3,1 millones han contraído la infección. Así mismo y según datos de Naciones Unidas, en el mundo hay más de 600 millones de personas con discapacidad (el 10% de la población mundial), de las que 80 millones malviven en África.
Si dividimos el mundo en cinco partes, de más libres a más reprimidos, los países del último quintil son en su mayoría africanos. Los países más reprimidos económicamente son Zimbabue, Myanmar, la República Democrática del Congo, Venezuela, Guinea-Bissau, Argelia, Burundi y Ruanda.
¿Quienes apoyan el genocidio?
Actualmente, el genocida maoísta de Mugabe cuenta oficialmente con el apoyo de los gobiernos de China, Venezuela (con el igualmente comunista Hugo Chávez), Rusia y Gabón. China ha intentado recientemente vender armas al gobierno de Mugabe, pero ningún país abrió sus costas al barco que las traía. Rusia es partidaria de la no intervención.
Obviamente, aunque los anteriores son los países que lo apoyan oficialmente, todo el mundo capitalista lo apoya, han silenciado este genocidio como todos los genocidios comunistas. Ahora, habría que pedirle a Steven Spielberg (amigo íntimo de Fidel Castro) o algún otro productor multimillonario de Hollywood que haga alguna película sobre estos genocidios actuales en lugar de seguir enriqueciéndose exagerando el holocausto
Comunismo de guerra
Comunismo de guerra (1917-1921) fue el nombre dado a la salvaje política económica adoptada por los bolcheviques durante la Guerra Civil Rusa con el objetivo de mantener las ciudades y el ejército Rojo abastecidos de armas y alimentos. Fue ideado por el Consejo Económico Supremo (Vesenja), que fue visto como el primer paso hacia el Decreto de Comunismo de Guerra.
Duras condiciones de vida
El sometimiento de casi cualquier cosa de relevancia bajo el control del gobierno y la ley marcial tenía mucho que ver con el comunismo, y el nombre fue elegido por razones políticas.
Los campesinos rechazaron cooperar en la producción de alimentos, ya que el gobierno les arrebataba gran parte de ella. Los obreros migraban al campo desde las ciudades, pues allí las oportunidades de alimentarse por medios propios eran mayores; esto provocó un debilitamiento de las posibilidades de comerciar bienes industriales a cambio de comida y empeorando las duras condiciones de la población urbana restante. También emergió un mercado negro.
Rebeliones
Como resultado, una serie de huelgas obreras y rebeliones campesinas (como la Rebelión de Tambov) se desencadenó por todo el país. El punto de inflexión fue la Rebelión de Kronstadt de 1921, en la base naval.
La rebelión tuvo un efecto alarmista en Lenin, aun siendo finalmente aplastada en forma salvaje por el genocida ejército Rojo. Tras la rebelión, Lenin finalizó la política de comunismo de guerra y la sustituyó por la Nueva Política Económica (NEP).
Se sabe que el término comunismo de guerra también se usó en Serbia durante las guerras yugoslavas de los años 90.
domingo, 2 de mayo de 2010
nacional socialismo en mexico??????????????
bueno como cada vez en esta situacion tan miserable en la que vivimos acaso nos hemos preguntado si el ns sera algo coherente para mexico???????
pues para mi forma de ver esto cada dia estamos mas desprestigiados por individuos que toman al ns como algo muy propio de ellos no nos dejemos engañar por mentiras el ns es para blancos la opcion es el fascismo es mas nacionalista mas apto para mejico
YA BASTA DE DENIGRAR A MEJICO BASTARDOS MORENARIOZ CELTECAS!!!!!!
VIVA MEJICO SIN BASURA PSEUDO NS!!!!!!
POR UN MEJICO SIN MEDIOCRES!!!!!!!!!!
SALVE VICTORIA!!!!
pues para mi forma de ver esto cada dia estamos mas desprestigiados por individuos que toman al ns como algo muy propio de ellos no nos dejemos engañar por mentiras el ns es para blancos la opcion es el fascismo es mas nacionalista mas apto para mejico
YA BASTA DE DENIGRAR A MEJICO BASTARDOS MORENARIOZ CELTECAS!!!!!!
VIVA MEJICO SIN BASURA PSEUDO NS!!!!!!
POR UN MEJICO SIN MEDIOCRES!!!!!!!!!!
SALVE VICTORIA!!!!
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